Mitocondrias e inflamación crónica: un círculo vicioso
Actualizado: 26 ago
Durante años consideramos la inflamación principalmente como una respuesta del sistema inmunológico. Hoy sabemos que existe una relación mucho más profunda: las mitocondrias también participan activamente en la regulación de la inflamación.
Cuando funcionan bien, producen energía y mantienen el equilibrio celular. Cuando se dañan, aumentan los ROS y activan vías inflamatorias como el inflamasoma NLRP3, relacionado con citocinas como IL-1β e IL-18.
Se forma un círculo vicioso: inflamación → daño mitocondrial → más ROS → más inflamación → disfunción mitocondrial → estrés oxidativo → inflamación → más disfunción.
¿Y en el intestino? El epitelio intestinal depende de alta demanda energética. Las mitocondrias sostienen la barrera, la renovación celular y la respuesta inmune. Cuando se altera este equilibrio, se afecta la relación entre mitocondrias, barrera intestinal, microbiota, sistema inmune e inflamación. Y es bidireccional: la disbiosis y el daño de la barrera también perpetúan la inflamación y el deterioro mitocondrial.
Por eso, microbiota, metabolismo, inmunidad y mitocondrias son una red integrada, no sistemas aislados.
La inflamación crónica puede mantenerse por alteraciones celulares y metabólicas antes de hacerse evidente como enfermedad. La medicina de precisión debe preguntarse: "¿Qué mecanismo mantiene la inflamación en este paciente?" más que solo: "¿Dónde está la inflamación?" Comprender la causa es tan importante como tratarla.
Dr. Octavio Rojas Díaz




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