¿Qué factores dañan realmente a las mitocondrias?
Actualizado: 26 ago
Si las mitocondrias son las responsables de producir la energía que mantiene vivas y funcionales a nuestras células, la siguiente pregunta es inevitable: ¿por qué dejan de funcionar correctamente?
La respuesta no suele deberse a un único factor, sino a la acumulación progresiva de múltiples agresiones que actúan a lo largo de los años. Entre las principales causas reconocidas por la evidencia científica destacan:
Alimentación ultraprocesada y exceso de azúcares. El exceso de calorías, especialmente procedentes de alimentos ultraprocesados, incrementa el estrés oxidativo y reduce la eficiencia mitocondrial.
Inflamación crónica de bajo grado. La inflamación persistente altera la producción de energía y favorece el deterioro progresivo de las mitocondrias.
Sedentarismo. La actividad física constituye uno de los estímulos más potentes para la generación de nuevas mitocondrias (biogénesis mitocondrial). La inactividad produce el efecto contrario.
Privación del sueño. Dormir pocas horas o con mala calidad disminuye la capacidad de reparación celular y altera el metabolismo energético.
Estrés crónico. La elevación sostenida del cortisol modifica el funcionamiento celular y favorece la producción excesiva de radicales libres.
Tabaquismo y consumo excesivo de alcohol. Ambos incrementan el daño oxidativo y aceleran el envejecimiento celular.
Envejecimiento. Con el paso de los años disminuye la capacidad de las mitocondrias para repararse y replicarse. No obstante, este proceso puede ralentizarse mediante hábitos saludables.
Desde la gastroenterología, este fenómeno adquiere especial relevancia. Las células de la mucosa intestinal presentan una elevada demanda energética y dependen de mitocondrias funcionales para mantener la integridad de la barrera intestinal, absorber nutrientes y regular la respuesta inmunológica. Cuando la producción de energía se ve compro

metida, aumenta la susceptibilidad a la inflamación, a las alteraciones de la microbiota y a diversas enfermedades digestivas.
La buena noticia es que las mitocondrias no son estructuras pasivas. Responden de manera notable a nuestro estilo de vida. Cada comida, cada caminata, cada noche de adecuado descanso y cada decisión saludable envían señales que pueden fortalecer o deteriorar su funcionamiento.
La medicina del futuro no solo se orientará al tratamiento de enfermedades; también buscará preservar la capacidad de nuestras células para producir energía a lo largo de toda la vida.
Dr. Octavio Rojas Díaz

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